El endeudamiento aumenta mientras las jubilaciones pierden poder adquisitivo.
En el último año, la cantidad de jubilados con deudas impagas o atrasadas se triplicó, según un informe de Provincia Microcréditos basado en datos del Centro de Deudores del Banco Central. En mayo, el 11,4% de los adultos mayores presentaba deudas en situación irregular, lo que equivale a 457.596 personas. Un año atrás, ese porcentaje era del 4,1%.
Además, el 44,6% de las personas en edad jubilatoria —más de 4 millones— tiene algún crédito, préstamo o tarjeta con saldo pendiente. Esta cifra se mantuvo estable en torno al 40% hasta mediados de 2023, pero comenzó a aumentar en la segunda mitad del año pasado y hoy supera los niveles previos.
Este aumento de la morosidad ocurre en un contexto general de deterioro del crédito en los hogares argentinos. A nivel nacional, la irregularidad alcanzó el 12,8% en mayo, muy por encima del máximo durante la pandemia (5,1%). En la provincia de Buenos Aires, la tasa de mora es aún más alta, llegando al 18,6%.
El informe señala que "la combinación de mayores niveles de deuda junto a una creciente dificultad para afrontar los pagos genera un escenario de fragilidad financiera cada vez más pronunciado para los adultos mayores".
La pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones es un factor clave en este contexto. Sumando bonos compensatorios, la jubilación mínima perdió un 19% de su poder real desde noviembre de 2023, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Desde 2018, la caída acumulada es del 30%, con el deterioro más significativo en los últimos meses. Como consecuencia, aumentó la participación laboral de los adultos mayores: en el Gran Buenos Aires, la proporción de jubilados que siguen trabajando subió de uno de cada cinco a cerca de uno de cada cuatro hacia fines de 2025.
Otros estudios privados confirman la dimensión del problema para toda la población. Según un análisis del Banco Central realizado por la consultora EcoGo, 20,9 millones de personas tienen líneas de crédito vigentes, y 5,8 millones presentan atrasos superiores a 90 días.
El informe también advierte que los incumplimientos son más elevados entre quienes acceden a créditos con entidades no bancarias —alrededor del 28%— frente a clientes de bancos tradicionales —12,8%—, debido a que las tasas de las financieras no bancarias son muy superiores a la inflación, lo que obliga a muchos deudores a priorizar el pago a bancos antes que a otros acreedores.

